CONGREGACIÓN DE LAS HERMANAS DE CARIDAD DE SAN VICENTE DE PAÚL DE ZAGREB

La Congregación de las Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl de Zagreb es una de las ramas del gran árbol de la congregación de las Hermanas Vicentinas de Estrasburo (Francia), que fue un semillero de otras congregaciones vicentinas, que ha dejado una profunda huella de caridad a lo largo de dos siglos en los países de habla alemana, a los que en aquel entonces pertenecía también Croacia. La espiritualidad, el carisma y la Regla de la Congregación se une estrechamente a San Vicente y Santa Luisa a quienes reconoce como sus Fundadores espirituales.

Así, las raíces históricas de la Congregación se remontan a la Casa Madre de las Hermanas Vicentinas de Zams (Austria), de donde vinieron a Zagreb las seis primeras hermanas, el 5 de septiembre de 1845, llamadas por el arzobispo de Zagreb Mons.  Jorge Haulik; quien vio la urgente necesidad de la formación de las jóvenes de las familias más humildes. También la falta de las instituciones católicas, dado que iba desapareciendo la forma feudal y monacal, dado que Zagreb, capital de Croacia, por aquel entonces se transforma en una ciudad industrial y cultural del centro de Europa.

En Zagreb, en la casa construida para las hermanas se destinó una parte para la atención de los enfermos como también la escuela para niños pobres.

En la obra educacional y cultural en la Congregación se destacó la Escuela Normal de mujeres, en Zagreb, que desde su fundación, en el año 1845 hasta 1945 dio al pueblo croata miles de maestras, entre ellas una nutrida lista de hermanas de caridad, que luego en las numerosas escuelas primarias, en las aldeas y ciudades de Croacia, Bosnia y Herzegovina, se dedicaron a difundir la enseñanza y a ejercer el apostolado de la educación cristiana. Además, las hermanas se dedicaron a la educación y atención de los niños en las guarderías y orfanatos. Han construído hospitales y hogares de ancianos en Croacia y en otros países donde se encontraban; escuelas, jardines de infantes, hogares de niños y escuelas de arte y oficio. Fue muy importante el centro de formación para docentes, con el que empezó la formación sistemática de las mismas en Croacia.

También es de un valor trascendente la apertura del Liceo en Zagreb, donde miles de jóvenes se han formado humana y cristianamente. De estas instituciones ha salido un gran número de personas intelectuales, escritoras, científicas y profesoras, cuyo aporte cultural al pueblo croata perdura hasta el día de hoy. Las escuelas y las instituciones educativas de las Hermanas Vicentinas han preparado una generación de maestras y madres que han trasmitido una fe inquebrantable que ha perdurado en el pueblo, aún durante el comunismo que ha querido erradicarla.

Después de 11 años de la llegada de las primeras Hermanas a Croacia, la comunidad ya contaba con 67 miembros y tenían un apostolado muy extenso. En el año 1856, de común acuerdo entre los superiores de Zams y el obispo Haulik, ya cardenal, la comunidad se independizó, constituyéndose de esta forma una nueva congregación con el nombre de Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl de Zagreb.

Desde el comienzo y aún en los tiempos difíciles, la vida y el apostolado de las Vicentinas de Zagreb se caracterizó por la gran sensibilidad hacia las diversas clases de pobreza con que fueron encontrándose.

Con el amor inventivo hasta el infinito, han encontrado la forma concreta y organizada de ayudar a todos aquellos que el Señor les puso en el camino, aún cuando se trataba de sus enemigos y perseguidores. A pesar de todas las dificultades, las Hermanas permanecieron fieles a Dios y a la Iglesia, inclusive a costa del martirio.

Las hermanas han dado testimonio del amor misericordioso con su abnegada entrega en muchos hogares de niños y ancianos, en las cárceles, comedores populares para alumnos y estudiantes pobres. Durante la guerra atendieron con mucha generosidad a los heridos y niños huérfanos a causa de la guerra.

En el año 1992 Croacia logra su independencia, después de una guerra sangrienta, donde las hermanas prestaron toda clase de ayuda al pueblo sufriente: atendieron a los enfermos y heridos en los hospitales y refugios, en los campos de batalla asistiendo a los heridos y moribundos, albergaron en sus comunidades a los refugiados, especialmente a los de Bosnia y Herzegovina, sin mirar la nacionalidad ni religión.

Con la democracia fue posible la reapertura de nuestro Liceo en Zagreb (en 1995) y así la Congregación empieza de nuevo con la actividad educativa y socio-caritativa. También se siguen abriendo jardines de infantes, hogares de ancianos, casas para los pobres y abandonados. Según nuestras posibilidades trabajamos en instituciones eclesiásticas y estatales, especialmente en los hospitales y en las escuelas como catequistas.

Con el deseo de llevar el carisma vicentino a los países trasatlánticos, las primeras cinco Hermanas llegaron a la Argentina el 30 de julio de 1934. El 12 de julio de 1934, el gran buque «Neptunia» dejaba el puerto de Split (Croacia), llevando en su seno las primeras cinco Hermanas de Caridad de San Vicente de Paúl de Zagreb: Hna. Tekla Delac – en su función de superiora, Hna. Lucencia Ribinski, Hna. Marcela Tuksa, Hna. Slavka Zürl y Hna. Ljubomira Svigelj. Pronto se instalaron en Dock Sud, famoso en aquel entonces como un barrio marginado y peligroso, con zanjas llenas de barro, suelo anegadizo, criadero de mosquitos y ranas; esta era la realidad concreta de Dock Sud, de aquel entonces. Las hermanas alquilaron una casa de chapa en la calle Manuel Estévez, cerca de la parroquia Sagrado Corazón.

Muy pronto comenzaron su tarea de evangelización enseñando catequesis a los niños y ayudándoles en las tareas escolares por la tarde. También dictaban clases de labores, corte y confección a las señoras y también jóvenes que así lo deseaban. Pero su principal tarea era la evangelización entre sus compatriotas quienes llegaron aquí en busca de un porvenir más promisorio. Mientras tanto las Hermanas, con su trabajo, y con la ayuda de la Congregación desde Croacia, de las Damas de Beneficencia, y el aporte de los croatas de América del Norte, adquirieron un terreno en el Pasaje Superí entre las calles que hoy se denominan Avellaneda y Leandro N. Alem, para construir la escuela. No era nada fácil, pues el terreno estaba lleno de agua rodeado de pantano, charcos y lagunas, apenas unos caminitos angostos facilitaban el acceso hasta el mismo.

Pero con la confianza en Dios emprendieron esta obra y a los dos años, «en marzo de 1936 se trasladaron a su propia casa«, como lo anotaron en la Crónica. Y continúan: «La casa está rodeada de agua estancada, solamente un pasillo une la calle con el patio el cual no tiene muralla de manera que estamos como en la calle». Durante todo ese tiempo las Hermanas estudiaban el idioma español y asistían a las clases para revalidar sus títulos de Magisterio. En marzo del mismo año comienzan con el Preescolar y los cinco grados de la Primaria (en total 40 alumnos) Como el patio todavía estaba en construcción, la azotea hacía las veces del mismo.

Conforme pasaban los años, el Colegio iba creciendo, se compraban terrenos aledaños, se construían aulas, piezas de piano (había un número considerable de alumnas que estudiaban piano y rendían el examen en el prestigioso Conservatorio Alberto Williams), se ampliaban las instalaciones, etc.

Los comienzos fueron muy difíciles y precarios pero las Hermanas no se amedrentaron. Al contrario, confiando en la Providencia, continuaron trabajando por la Gloria de Dios y el bien de las almas.

En el año 1947 abrieron la sección secundaria. Siendo Dock Sud un barrio obrero lo más indicado era que la alumnas tuvieran una salida laboral asegurada, por eso se inclinaron que la secundaria fuera con orientación Comercial.

A medida que transcurría el tiempo, llegaban desde Croacia grupos de Hermanas para ayudar a la tarea evangelizadora, y se abrían nuevas comunidades en distintos lugares de Argentina, tanto educativas como hospitalarias.

Siguieron expandiéndose y en 1942 abrieron la primera comunidad en Paraguay donde las Hermanas, hasta el día de hoy, despliegan una fructífera labor en el campo educativo.

Para seguir respondiendo al llamado misionero de la Iglesia, nuestra Congregación fundó, en 2011, una nueva comunidad en Islas Salomón – Oceanía, donde cinco hermanas se dedican al servicio de los pobres.

Trabajamos en 12 países: Croacia, Bosnia y Herzegovina, Alemania, Austria, Bulgaria, Italia, Montenegro, Serbia, Argentina, Paraguay, Canadá e Islas Salomón.

Hoy la Congregación cuenta con 644 hermanas y 7 novicias. Las casas de formación se encuentran en Croacia, en Argentina, Paraguay e Islas Salomón.

 

IDEARIO DE LOS CENTROS EDUCATIVOS DE LAS HERMANAS  VICENTINAS DE ZAGREB

Identidad, visión y misión

La Congregación de las Hermanas de Caridad de San Vicente de Paul de Zagreb es una entidad religiosa perteneciente a la Iglesia católica, al servicio de Dios y al prójimo, especialmente a los más pobres, según la espiritualidad vicenciana.

Nace en Croacia (Europa), en 1845. Y con el correr del tiempo expanden sus actividades en otros continentes. En Argentina llegaron las primeras 5 Hermanas, el 30 de julio de 1934 y se establecieron en Dock Sud, en el partido de Avellaneda provincia de Buenos Aires, desarrollando sus principales actividades apostólicas con opción preferencial a los más pobres en la educación y atención a los enfermos.

La visión del mundo y del hombre de nuestros centros educativos está inspirada en el evangelio de Jesús.  Consideramos al mundo como el lugar de realización y salvación, en el que las personas, creadas a imagen y semejanza de Dios se hermanan en un esfuerzo común para construir una sociedad más justa, solidaria y fraterna.

Coherentes con nuestra misión e inspiradas en la espiritualidad de San Vicente de Paúl y de  Santa Luisa de Marillac, hacemos conocer a Jesucristo, Salvador y Evangelizador de los pobres, creamos una conciencia de presencia y pertenencia a la Iglesia, continuadora de la obra de Cristo. Ayudamos a descubrir a Jesucristo en el rostro de los pobres y servirle a ÉL en ellos teniendo en cuenta no solamente las antiguas formas de pobreza sino también las nuevas.

Nuestros centros educativos son instituciones católicas organizadas, en las que los distintos agentes interactúan con los principios de la sana pedagogía, actualizada en sus contenidos, formas y métodos.

Propician el desarrollo de una educación integral del alumno, favoreciendo su crecimiento armónico en todas sus dimensiones: corporal, intelectual, emocional, social y espiritual, atendiendo a la diversidad y adecuando los procesos a su realidad. Proponen un itinerario basado en el Evangelio, para que toda la cultura que reciben sea iluminada por la fe. Los preparan para ser personas convincentes en su fe, es decir, líderes católicos capaces de transmitir los valores del Evangelio y renovar la realidad y su entorno. Colaboran con las familias en la formación integral de sus hijos.

Valores

El amor efectivo es el sello distintivo de toda nuestra acción pastoral educativa enraizado en el Evangelio. Por ello, los valores que dan identidad a nuestro modo de vivir y estilo formativo son:

  1. Caridad: Es el elemento fundamental de la espiritualidad vicentina que articula los demás valores. La caridad se reconoce por el amor que los miembros de la comunidad educativa se manifiestan entre sí. Expresa el servicio a Jesús desde la comprensión, la afectividad, efectividad y entrega audaz y desinteresada de sí mismo por el otro, sobre todo en situaciones de vulnerabilidad social y espiritual.
  2. Humildad: Es el reconocimiento de nuestra condición humana, creado a imagen y semejanza de Dios. Esto nos permite valorar nuestras virtudes y reconocer nuestras limitaciones. Conlleva la conciencia de que todo bien nos viene dado de Dios y necesitamos de los demás. Se manifiesta en la gratitud, en el trabajo colaborativo, manifestado en la corresponsabilidad y en la interdependencia.
  3. Sencillez: Es la virtud de la transparencia. Nos ayuda a desarrollar actitudes de veracidad, comprensión y sinceridad, tanto con uno mismo como con quienes nos rodean. Comprende la pureza de intención, la práctica de la verdad, la autenticidad personal, la coherencia de vida, el uso de un lenguaje transparente y la corrección fraterna.

Además de estos valores propios de la espiritualidad vicenciana, también consideramos de suma importancia la responsabilidad, la justicia social, el respeto, el cuidado, y la protección de la vida y de nuestra “Casa Común”; el diálogo, la cordialidad y la capacidad de escucha.

Nuestra comunidad educativa vicentina debe ser:

  • Un lugar de encuentro comunitario con Cristo.
  • Un lugar de encuentro y promoción con el pobre.
  • Un espacio de servicio y misión.

Por lo tanto los integrantes de la misma comparten un estilo educativo inspirado en el carisma vicentino, el cual define las competencias para alcanzar las metas propuestas por la declaración de Visión y Misión.

Según el Ideario de nuestra Institución definimos el perfil de los distintos actores de la comunidad educativa.

El alumno vicentino:

  • Reconoce a Dios como su Padre y Creador.
  • Defiende la vida humana como don de Dios.
  • Se acepta como persona respetando su cuerpo y el de los demás.
  • Conoce y ama a Jesús a través de su Palabra y la oración.
  • Vive su fe con alegría y esperanza cristiana y celebra los sacramentos.
  • Ama a la Virgen María como Madre y modelo de fe, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa.
  • Conoce la vida y obra de San Vicente y practica las virtudes vicentinas.
  • Anuncia a Jesús como misionero al estilo de San Vicente.
  • Se compromete con los pobres y trabaja por la justicia.
  • Se identifica como alumno vicentino, participa con entusiasmo y responsabilidad en las actividades del colegio.
  • Valora la familia como escuela que forma para la vida.
  • Asume y expresa una actitud crítica y reflexiva frente a los diversos conocimientos.
  • Manifiesta un concepto positivo de sí mismo y de los demás, reconociendo sus virtudes y defectos.
  • Siente amor por la naturaleza y la protege.
  • Se muestra tolerante, acogedor, escuchando y respetando la opinión de los demás.
  • Se muestra optimista frente a las dificultades que se le presentan.
  • Practica buenos modales en toda circunstancia.
  • Adquiere y vivencia valores cívicos morales.
  • Valora y cultiva la amistad.

 

El docente vicentino:

  • Conoce, respeta y asume el Ideario de la Institución y lo hace realidad en su entorno.
  • Vive y transmite la fe desde el carisma vicentino con palabras y actitudes.
  • Desempeña su tarea, desde los criterios evangélicos, favoreciendo el diálogo entre Fe-Cultura-Vida.
  • Educa con libertad, justicia, solidaridad, tolerancia, centrado en el amor y la paz.
  • Transmite alegría en la vivencia de su vocación y servicio a los demás, manifestada en la caridad, respeto y buen trato con todos los miembros de la comunidad educativa.
  • Es sensible a los problemas humanos y sociales: escucha, acoge y acompaña afectiva y efectivamente a los alumnos, dentro y fuera de la Institución, especialmente a los más desprotegidos.
  • Desarrolla una labor formativa integral de los alumnos, en corresponsabilidad con las Hermanas Vicentinas de Zagreb.
  • Es responsable y profesional en su tarea educativa, en constante perfeccionamiento y formación como educador vicentino.
  • Tiene iniciativa y un alto sentido de pertenencia a la institución y el trabajo en equipo.
  • Posee un buen nivel de autocrítica con respecto de su labor profesional, manteniendo una actitud de sencillez y humildad al servicio de la comunidad educativa.
  • Se compromete y participa en las actividades de la institución, ya sean de carácter pastoral, pedagógico, cívico o solidario.
  • Fomenta una presencia cercana, amistosa y de convivencia entre los educadores y toda la comunidad educativa.

INSTITUTO ANUNCIACIÓN DE MARÍA

Un poco de historia

La llegada de las Hermanas al Barrio de Belgrano y la fundación de la casa ubicada en la calle Forest 1956 se remonta al 19 de marzo de 1955. Cinco hermanas inician la obra. Al poco tiempo hay 12 pensionistas, 14 alumnos en el jardín de infantes y 14 para las clases de piano. Muy pronto el espacio queda chico, lo cual motivó la compra de una casa más grande en la actual dirección Virrey del Pino 3541. La apertura de la casa se realiza en el año 1960, el día de la Fiesta de San José.
Sigue la obra iniciada, creciendo el número de alumnos en el nivel inicial y a pedido de los padres se inicia en el año 1964 el ciclo primario. En el año 1966 comienza la construcción del nuevo edificio escolar que se extiende hasta el año 1976.
Finalmente el primero de marzo del año 2000 se lleva a cabo la apertura del nivel medio.

Autoridades

 

Representante Legal: Francisca Rivas

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*Nivel Primario
Directora: Liliana Berastegui
Secretaria: Dibe Scandola

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*Nivel Secundario:
Rectora: Michele Otegui
Secretaria: Mariana Taltavull

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*Departamento de Orientación Escolar:
Lic Daniela Falco Rossetto (Nivel Inicial y Primario)
Lic.Alexander Covalschi (Nivel Secundario)

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Para solicitar información enviar un mail a secundaria@anunciaciondemaria.com.ar